TIC
Bajo esta perspectiva sociotécnica, el estudio de las TIC trasciende el aprendizaje de herramientas digitales para centrarse en el análisis de la tecnología como un fenómeno cultural e histórico. Su objeto de estudio se define a través de tres pilares fundamentales:
En primer lugar, investiga el contexto de emergencia, analizando las condiciones sociales, políticas y económicas que permiten el nacimiento de una innovación. No se ve a la tecnología como un evento aislado, sino como una respuesta a necesidades específicas de una época (como las demandas militares que impulsaron ARPANET o las necesidades comerciales que dieron pie a la computación personal).
En segundo lugar, se enfoca en la coevolución social. Este concepto plantea una relación de doble vía: la sociedad moldea el desarrollo tecnológico según sus valores y demandas, mientras que la tecnología, a su vez, reconfigura las estructuras de poder, las formas de producción económica y los vínculos humanos. En este sentido, las TIC se estudian como agentes de cambio que transforman la percepción del tiempo, el espacio y la identidad.
Finalmente, la materia aborda la evolución de los soportes y la gestión de la información, examinando cómo el paso de lo analógico a lo digital altera la construcción del conocimiento. Así, las TIC se entienden como un proceso civilizatorio continuo donde la técnica y la cultura evolucionan de manera inseparable.